El Baile de la Mangulina y Carabine. Lic. Cesar Canó

Este baile que describiremos en este sencillo escrito y de cuya descripción pueden dar fe personalidades como los doctores E. O. Garrido Puello y Lorenzo E. Pina P., Manuel Emilio Mejía, Fabio Valenzuela, Gerineldo Feliz y algunas personas más que han vivido los tiempos de los mencionados, y quienes también en su mocedad lo practicaron, no es, repetimos lo que se quiere decir a los jóvenes generaciones que es el CARABINE.

Para bailar el Carabiné se escogía un grupo de parejas, no más de doce, y entre ellas el director de la danza que llamaban mandador o batonero, quien era responsable de los pasos y giros que se debían efectuar, los que ordenaba en alta voz. En la estilización nos muestran un señor fuera de los danzantes con un bastón ordenando el baile. Nada más errático que esa representación.

La danza se inicia con un movimiento general de balanceo ordenado por el mandador o batonero, y terminado este primer paso los caballeros en orden de una rueda van cambiando de dama hasta llegar a aquella con quien iniciará el baile. Todo este movimiento es en cumplimiento de las órdenes trasmitidas por el mandador, batonero o director.
Reconocida la dama en cuestión, y siempre atendiendo a las ordenes del director, se vuelve a girar en sentido contrario hasta juntarse las parejas que iniciaron la danza. Luego se producen algunos ritmos, se ordenan algunos giros y la danza termina.

El origen de este baile es algo también discutido. En opinión recogida de personas centenarias cuando éramos niños y que desde entonces ha llovido bastante, más de sesenta años, el baile proviene de que en las épocas que dominaban en Santo Domingo los franceses y luego los haitianos, los hombres bajo las armas que se titulaban carabinas y que en francés se dice carabine, al llegar a una fiesta decidían tomar parte en ella sin abandonar sus armas que conservaban encima de ellos, y como el patrullaje a que estaban obligados no les permitía el tiempo para bailar con las damas que concurrían en las fiesta, turnándose, se ingeniaban el baile en esa forma para en poco tiempo tener la oportunidad de bailar con todas las asistentes a la fiesta. Como bailaban con sus carabinas al hombro, como hemos dicho ya, y como la carabina en francés se dice carabine, al españolizar la danza le hemos puesto el acento a la e final para llamar al baile Carabiné.

La Mangulina: Este es el baile más movido y el que más gustaba a nuestros padres y abuelos, puesto que en el tenían la oportunidad de abrazar y apretar maliciosamente a su pareja, al son de la música alegre de la mangulina. Todavía se baila en la región nuestra vieja mangulina a pesar de la popularidad del merengue importado de la región cibaeña y que tanto ha prendido en el gusto no solo de los dominicanos en general, sino de los extranjeros que han tenido la oportunidad de disfrutarlo. No es la presentación sofisticada de este baile lo que dice realmente de lo que en estas regiones se ofrecía al deleite de danzantes y espectadores. Era, como se deja dicho un baile muy movido, pero junta la pareja, bien ataviados tanto el caballero como la dama, con los trajes típicos de la época y de la región, nunca descalzos como se observa en las representaciones que se hacen del baile, y observando siempre la compostura propia de los actos de sociedad en los cuales ha sido el sureño, siempre muy cuidadoso.
La Mangulina se amenizaba con una orquesta típica de balsié, acordeón o violín, guira y pandero completada con el canto de la pieza en la voz del músico. Algunas de ellas eran las siguientes;

Como quieres que te compren
Camisón de muselina
A la plancha y a la Tina,
Como quieres que te compren
Camisón de muselina.

O esta otra;
Yo le vi la pierna a Severa
Si me pagan digo como era
Una blanca y otra jovera
Yo le vi la pierna a Severa
En el baile e José Rivera
Yo le vi la pierna a Severa.

Al bailar la mangulina que como se ha repetido es una pieza movida, no falta un participante que tome la danza muy a su gusto, y esto lo aprovechan los músicos para echarles la música, tirando cortésmente los instrumentos a sus pies con la expresión USTED LA PAGA, lo que obliga al multado a obsequiar a la orquesta con bebidas o dinero, mientras sigue la música hasta que alguien de los participantes o de los espectadores ordena en voz alta A LA MESA, y es entonces obligación de los caballeros participantes conducir a su dama a cualquier lugar donde se expendan dulces o refrescos a fin de que ellas escojan a su gusto y entreguen a sus chaperonas lo escogido, siendo muy típico en esas fiestas el gabiao que consiste en un pan con una rebanada de queso o dulce puesto encima.

2 comentarios

  1. Excelente. Es bueno que se publiquen esas informaciones sobre los bailes que identifican nuestra identidad, y saber que era lo que predominaba en el gusto de nuestros ancestros. !Que viva nuestro folkor!

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